Una novela sobre la infancia y el descubrimiento de la maldad en una época oscura de la historia de España.
Pasaron el tiempo y una multitud de cosas, tantas que ahora forman un torbellino. Estoy aquí solo, la sombra del cuerpo se ha ido alargando, a la vez que vuelven a mí mechas sueltas de aquellos tiempos .
Un hombre regresa, después de mucho tiempo, a su lugar de origen y, apostado en un punto desde el que puede ver todos aquellos sitios que marcaron su vida -su hogar, la escuela, donde jugaba con sus amigos, donde experimentó el dolor, la violencia, el miedo y el odio-, recuerda su infancia y esa frontera vital que es el paso a la adolescencia.
Mil doscientos pasos es la distancia exacta que separa a este hombre de la casa familiar en esta historia de iniciación, de amistad, de descubrimiento de la vida y también de la maldad, de secretos no confesados por el temor a las consecuencias. Esta novela es el relato emocionante de un momento crítico de nuestro pasado: los años duros y oscuros de la posguerra.
La crítica ha dicho:
Un elegante ejercicio de estilo, donde las palabras están en su justo sitio. Y donde, subrayo sobre todo, la memoria no es mnemotecnia, sino descubrimiento .
J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia (Libro de la semana)
Una memoria mítica que resuena como perfecto acorde de Los cachorros de Vargas Llosa y Los niños terribles de Cocteau, no es sólo una historia admirablemente construida sino también una peripecia del lenguaje, que tiene tanto de cántico como de novela .
Lorenzo Luengo, Zenda
En Mil doscientos pasos, la memoria adolescente duele golpe a golpe. Juan Cruz Ruiz ha escrito su mejor novela en el borde herido de la historia, del lenguaje, del cuerpo, y en un paisaje de tormenta bíblica .
Manuel Rivas
Juan Cruz no ha perdido la pasión por su oficio ni el espíritu inquieto que, como su agudo y rasgado hilo de voz, lo ha caracterizado siempre. Pletórica de retazos autobiográficos y escrita en primera persona, la novela nos pre













