En 1924, un jurado compuesto por Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado y Gabriel Miró otorgó el Premio Nacional de Poesía a un joven gaditano, pintor en ciernes, de nombre Rafael Alberti, por un volumen titulado Mar y tierra .
Aquel libro representó el descubrimiento de una voz poética deslumbrante y el inicio de una carrera literaria que marcaría el siglo XX. Marinero en tierra , título definitivo de la obra, fue escrito en Madrid durante una convalecencia y tiene como trasfondo la nostalgia del mar y de las salinas de El Puerto de Santa María, así como el uso de los recursos de la poesía popular y los cancioneros del siglo XV.
La frescura y brillantez de sus versos situaron al joven Alberti como una de las voces esenciales de la Generación del 27.












