En un apartamento de Bruselas, frente a la parada del tranvía, hay una mujer que acaba de perder a su marido. No tiene apetito. Fuma en el baño. Sus hijas viven lejos. A menudo habla por teléfono. Hace tiempo, el amor de sus seres queridos le calentaba los huesos.
Este es el monólogo crudo y dulce de una mujer herida la madre de Chantal Akerman, figura clave en la vida y la obra de la autora, quien salió viva de Auschwitz con quince años . Un murmullo atropellado en el que se dice todo aun cuando parece no decirse nada. Las frases se hilvanan y la narración de la madre se vuelve la de su hija, como si esta se hallase cosida a su progenitora.
Una familia en Bruselas es un relato sobre el duelo, la soledad, la memoria. Chantal Akerman, pionera del cine experimental y feminista europeo, hace aquí, como en sus películas, un elogio a lo cotidiano en el que lo dramático y lo mundano se confunden. Porque, como recuerda la autora, No hay nada que decir, decía mi madre, y es sobre esa nada sobre la que yo trabajo .
El texto, que recuerda por su estilo obsesivo a El amante, de Marguerite Duras, trasciende la experiencia personal en favor de una honda reflexión sobre la pérdida y la unidad familiar.
Qué bien escribe Chantal Akerman; cómo consigue, con tan poco, contar tanto . José Ovejero, La Marea
Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles es la primera obra maestra del feminismo en la historia del cine . The New York Times
La cinematografía de Chantal Akerman es una de las que más me ha influenciado . Gus Van Sant
Una familia en Bruselas
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